miércoles, 15 de marzo de 2017

¿Cómo hablar del colegio con tus hijos?

La comunicación entre padres e hijos, desde la tierna infancia, es un pilar fundamental para crear un buen vínculo afectivo con nuestros hijos que ayudará en muchos aspectos de su desarrollo emocional -como crecer con una sana autoestima-, además de ayudar a prevenir situaciones de maltrato o de acoso escolar.
Son muchos los padres y madres que desean saber los gustos o disgustos de sus hijos, sobre todo, después de la jornada escolar. Están interesados en saber cómo les ha ido el colegio, qué cosas les han sucedido, cómo las han resuelto, a qué han jugado, que han comido, etc. Pero cierto es que no siempre consiguen obtener esta información.  Pese a su interés por comunicarse con sus hijos, la respuesta habitual que suelen recibir es un simple y conciso “bien” o un frustrante “no sé” y ahí se acaba la conversación.
No debemos desistir ante sus simples y tajantes respuestas, pues con ello estaremos perdiendo la oportunidad de conocer cómo se sienten, cómo se relacionan, cuáles son sus gustos o preferencias, sus amistades, sus malos momentos y cómo los solucionan, etc. Información que nos ayudará a saber qué les ocurre cuando están en el colegio y cómo lo gestionan. Esta información es vital para saber cómo ayudarles en fomentar una buena imagen de sí mismos, además de prevenir situaciones de acoso.

¿Cómo podemos preguntar a nuestros hijos?

Por lo general, solemos formular preguntas demasiado generales o abiertas: ¿cómo te ha ido hoy el día?, ¿qué has hecho hoy en el colegio? que no ayudan a nuestros pequeños a poder contestar  pues en realidad se les está pidiendo una información demasiado amplia, ante lo cual, abrevian con una simple respuesta, que a su vez, es también demasiado general.
Debemos evitar las preguntas tan generales y esto vale para todas las edades. Mejor ceñirnos a aspectos puntuales o acciones específicas para que puedan contestarnos a algo concreto; cuánto más concreto mucho mejor.
Aquí tienes algunos ejemplos para que los uses a lo largo de esta semana:
  • ¿Has jugado hoy en el recreo con tu amiga Marina?,  ¿has jugado a correr?, ¿a qué más has jugado?, ¿te gustaba?,
  • ¿Con quién no te gusta jugar en el recreo?, ¿por qué?
  • ¿Te has enfadado hoy con alguien en el colegio?, ¿por qué?
  • ¿Qué ha sido lo mejor del recreo?, ¿y lo peor?
  • ¿Quién es tu mejor amigo o amiga en el colegio?, ¿por qué?, ¿a qué te gusta jugar con ella?
  • ¿Quién es el compañero/a más divertido de la clase? ¿por qué es tan divertido?
  • ¿Te gusta el lugar dónde estás sentado en clase?, ¿quién está sentado a tu lado? Si pudieras cambiar de lugar ¿dónde te sentarías?, ¿dónde no te gustaría sentarte?
  • ¿Has jugado (o hablado) hoy con alguien nuevo?
  • ¿Qué te ha gustado de la comida de hoy?,  ¿algún amigo o amiga lo ha pasado mal en el comedor?
  • ¿Te ha ayudado algún amigo en el colegio?, ¿cómo te ha ayudado?, ¿cómo te ha hecho sentir su ayuda?
  • ¿Has ayudado tú a algún amigo o amiga?, ¿cómo le has ayudado?, ¿le ha gustado tu ayuda?, ¿cómo lo sabes?
  • ¿Con quién se ha enfadado hoy tu profesora?, ¿por qué?
  • ¿Has visto a alguien triste en el colegio?, ¿por qué estaba triste?
  • ¿Ha llorado alguien hoy?, ¿por qué?, ¿alguien le ha consolado?
  • ¿Con quién no te gusta hablar o jugar de la clase?, ¿por qué?
  • Dime un momento en el que te hayas aburrido en el colegio.
  • Dime un momento que haya sido divertido para ti.
  • Dime un rato malo que hoy hayas pasado en el colegio. Tal vez con tus profesores… o con los compañeros…

No le bombardees y espera su respuesta:

Para crear un buen clima de comunicación es importante que no se sientan bombardeados a preguntas que no les da tiempo a responder. Cada día puedes empezar las conversación con dos o tres preguntas de este listado y tras cada pregunta debes dejar un rato para que tu hijo o hija piense y pueda responderte sin sentir tu impaciencia o exigencia.

No hagas otras cosas:

Evita hacer otras cosas -por muy simples o rutinarias que te parezca-, mientras estás hablando con tu hijo o hija.  Piensa que en estos momentos lo más importante que tienes que hacer es hablar con él, así que lo demás como mirar tu móvil, recoger la ropa, beber agua, guardar la compra, etc., pueden esperar.

Atención exclusiva:

Busca diez minutos de atención exclusiva para hablar con tu hijo o hija, mirándole a los ojos y trasmitiéndole que para ti él o ella es importante.
Así crearás un vínculo de confianza y de afectividad  muy necesario para educar a hijos felices en casa y en el colegio.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Queridos padres de familia; a propósito de las relaciones interpersonales, compartimos con ustedes el siguiente artículo de la revista virtual www.elartedesabervivir.com esperamos que le sea útil.

lunes, 29 de agosto de 2016

Gestión de emociones

Queridos padres, compartimos con ustedes el tema GESTIÓN DE EMOCIONES en adolescentes. ¡Disfrútenlo!
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miércoles, 24 de agosto de 2016

GESTIÓN DE EMOCIONES EN NIÑOS DE 6 A 11 AÑOS

Queridos padres; los invitamos a recordar nuestro tema GESTIÓN DE EMOCIONES tratado en la escuela para Padres del día 23 de Agosto. ¡Disfrútenla!
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lunes, 25 de julio de 2016

La importancia del lenguaje en el desarrollo de los niños.

Queridos padres, compartimos con ustedes una entrevista realizada al Dr. Alejandro Dioses, director del instituto EOS Perú sobre las dificultades de lenguaje y sus implicaciones en el aprendizaje y el desarrollo. ¡Atentos!

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martes, 19 de julio de 2016

alopecia, niños, calvicie

Compartimos con ustedes este interesante artículo de la página "El Injerto Capilar" sobre la alopecia infantil.
ALOPECIA INFANTIL A CAUSA DEL ESTRÉS

Separarse de un ser querido, adaptarse a un nuevo colegio y a distintos amigos o las discusiones familiares suponen a veces motivo de estrés en niños y adolescentes. Y estas situaciones, según algunos estudios, podrían causar un tipo de pérdida de cabello: la alopecia areata . No obstante, esta relación todavía está en entredicho por algunos especialistas.
Ya en 1929, dos dermatólogos americanos, Hazen y Whitmore, afirmaron que "los aspectos psicológicos de la alopecia areata  son un terreno fértil en discusiones estériles". Ochenta años después, con resultados contradictorios de algunos estudios, la controversia continúa.
La alopecia areata  se caracteriza por la pérdida de pelo en forma de círculo. Afecta a una de cada 50 personas a lo largo de su vida y aparece a cualquier edad, aunque "es algo más frecuente en niños que padecen atopia [predisposición a padecer alergia a diferentes sustancias], síndrome de Down o en personas que tienen otras patologías autoinmunes, como la enfermedad tiroidea, anemia perniciosa, enfermedad de Addison, diabetes tipo 1...", comenta Emilio Suárez, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Puerta del Hierro, en Madrid.
Las edades más frecuentes de aparición oscilan entre los 15 y los 29 años. "El primer episodio ocurre en la etapa pediátrica entre un 24% y un 50% de los casos. De éstos, en un 1-2% afecta a menores de dos años", aclara Marta Ruano del Salado, dermatóloga del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Madrid.
Se trata de una afección con un fuerte factor genético de la que se desconoce la causa. "Parece deberse a que las células de la matriz del pelo expresan un antígeno que hace que se produzca un ataque por parte del sistema inmune que impide el crecimiento del cabello", argumenta Suárez. "El pronóstico en la mayoría de los casos es bueno, ya que el pelo se recupera espontáneamente en menos de un año en más del 80% de los casos", añade.
Existen casos más severos. Según José Manuel Hernanz, dermatólogo del Hospital Infanta Leonor (Madrid), "puede producir una alopecia total cuando la placa se extiende y afecta a todo el cuero cabelludo o puede ser una alopecia universal cuando se pierde la totalidad del pelo en todo el cuerpo".
¿Una señal o una consecuencia?
Algunos dermatólogos aseguran que el estrés como causa de la alopecia areata  es una idea muy popular que nunca se ha podido demostrar. "Es una teoría que cada vez tiene menos defensores entre los dermatólogos. Lo que sí es incuestionable es la relación a la inversa: la pérdida extensa de pelo puede producir trastornos psíquicos importantes", afirma el doctor Suárez.
Lo mismo piensa José Manuel Hernanz. "En mi opinión, el estrés debe considerarse siempre como un problema derivado de la alopecia. En los niños y los adolescentes, la enfermedad puede generar trastornos psicológicos importantes que muchas veces requieren ayuda especializada".
Aunque algunos estudios no encuentran conexión entre la caída del cabello de los niños y los capítulos negativos ocurridos con anterioridad, otros sí hallan una asociación directa. Uno de ellos, realizado por el departamento de Dermatología del Hospital Policlínico Cetatea de Bucarest (Rumanía) entre los años 2001 y 2006, valora el estrés como un factor desencadenante de la alopecia areata.
Dicho trabajo, tal y como indica una carta al director publicada en 'European Academy of Dermatology and Venereology', se centró en 43 niños menores de 15 años diagnosticados con esta enfermedad de la piel. El equipo investigador mantuvo entrevistas con los padres y los jóvenes para valorar la presencia de situaciones estresantes y su relación con esta afección capilar.
Veinticinco de los 43 menores (58%) describieron situaciones de estrés vividas previas a la pérdida del cabello. El 56% de éstas estaban relacionadas con el colegio: los exámenes, cambios de clase, problemas con los profesores y las asignaturas, demasiados deberes... Otras circunstancias acontecidas giraban en torno a la familia, a enfermedades, accidentes, operaciones quirúrgicas y traumas.
Existen otros trabajos que relacionan la alopecia areata  en los niños con las separaciones, bien sea de mascotas, familiares, lugares, amigos, cosas, hábitos... Otras investigaciones asocian, incluso, la ausencia de eventos positivos durante el tiempo previo a la caída del cabello, más que a la presencia de eventos negativos.
Situaciones estresantes del niño
"En la práctica clínica se observan a menudo brotes de alopecia areata  asociados a factores estresantes (exámenes, oposiciones...). Vemos con mayor frecuencia brotes relacionados con tensiones familiares y en segundo lugar con ansiedad en la escuela", afirma Minia Campos, responsable de la consulta de Dermatología pediátrica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Esta misma experiencia la comparte la dermatóloga Elena Sánchez-Largo Lucena, del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Madrid. "Con frecuencia, en nuestra consulta, la mayoría de los casos se relacionan con estrés previo o durante el episodio. Ante una alopecia areta, hay que preguntar a la familia sobre la situación personal del niño que puede haber dado lugar a este problema, no obstante, siempre hay que hacer una analítica general para descartar otras causas".
El hecho de que el estrés físico y emocional pueda ser un factor precipitante de la alopecia areata  se explica porque "se ha visto un receptor para la hormona liberadora de corticotropina en el folículo, una sustancia que se libera en situaciones de estrés. Este receptor podría mediar la relación de la alopecia areata  con el estrés", explica la dermatóloga.
En la situación emocional del niño, los padres desempeñan un papel considerable. "Muchas veces, los adultos no son conscientes de hasta qué punto los niños perciben las tensiones familiares y la repercusión somática que esto tiene", comenta Minia Campos.

"Es importante cuidar, apoyar y comprender la vulnerabilidad de los niños en determinadas etapas de su vida, como la adaptación a un nuevo entorno y no abrumarles con demasiadas actividades ni presionarles con altas expectativas difíciles de cumplir", según comenta Liana Manolache, del Hospital Policlínico Cetatea de Bucarest.